La ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, asistió a la inauguración del Planta de Hidrógeno Verde de Lloseta. La planta está considerada un proyecto pionero en España y el sur de Europa y cuenta con una inversión de 50 millones de euros, de los que la Unión Europea ha aportado 10 millones.
En la planta, las moléculas de agua se separan en átomos de hidrógeno y oxígeno por electrólisis. La compresión del hidrógeno permite su uso como combustible verde sin emisiones. Se ubica en parte de la antigua fábrica de cemento de Cemex y se alimenta de parques fotovoltaicos cercanos a la fábrica y en Petra.
El plan de producción es para más de 300 toneladas por año. Esto se aplica inicialmente a parte de la flota de autobuses de Palma, a los servicios portuarios de Palma ya las instalaciones e industrias turísticas. A más largo plazo, el hidrógeno verde se considera una fuente de energía para fines residenciales.
los oxígeno del proceso se destina a fines sanitarios y también a tanques de buceo mientras se estudia la oxigenación de piscifactorías. El agua para la electrólisis es el diez por ciento de la cantidad que Cemex necesitaba anteriormente para la producción de cemento.
Juan Pedro Yllanes, consejero de Transición Energética de Baleares, ha señalado que la planta de hidrógeno “acelerará e impulsará la descarbonización de la economía balear soberanía energética como una estrategia para reducir nuestra dependencia de países extranjeros».
Teresa Ribera ha señalado que el proyecto “ofrecerá descarbonización, seguridad de suministro y empleo de calidad a través de un entorno local y más modelo energético asequible«.


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