Castillo permanece detenido y Boluarte su primer día de Gobierno
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Lima, (EFE).- El juez supremo peruano Juan Carlos Checkley posiblemente siete días de detención preliminar para el expresidente Pedro Castillo, quien está siendo investigado por la presunta comisión del delito de rebelión, tras anunciar el cierre del Parlamento y la instauración de la ONU Gobierno de emergencia.
«Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria, a cargo del juez Juan Carlos Checkley, dispone de siete días de detención preliminar contra el expresidente Pedro Castillo, investigado por el delito de rebelión (alternativamente conspiración)», anunció el Poder Judicial en su cuenta oficial en Twitter.
Checkley evaluó esta mañana, en una audiencia virtual, el requerimiento fiscal que solicitó esta medida contra el exmandatario, quien desde el miércoles se encuentra retenido en un penal de Lima, el mismo donde el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) cumple una condena de 25 cartas.
En la resolución, compartida por el Poder Judicial, el juez también declara la «legalidad de la detención» de Castillo y establece que el plazo de detención judicial «estará vigente del 7 al 13 de diciembre».
La solicitud de asilo en México

El expresidente de Perú Pedro Castillo ratificó ante el embajador de México en el país Andino, Pablo Monroy, la solicitud de asilo al Gobierno mexicano.
Así lo manifestó el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, en un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que agregó que México ha iniciado las consultas ante las autoridades peruanas para realizar los trámites de asilo.
«El Embajador Pablo Monroy me reporta desde Lima que pudo entrevistarse a las 13.20 horas (17.20 GMT) con Pedro Castillo en el Centro Penitenciario. Lo encontré bien físicamente y en compañía de su abogado», escribió Ebrard.
«Hemos procedido a iniciar consultas ante las autoridades peruanas. Les mantendré informados», prosiguió.
Perú, con su sexto presidente en seis años

Peru amaneció con la resaca de una jornada inédita en la que vio cómo fracasaba un intento de golpe de Estado que apresuraba la caída de Pedro Castillo y la llegada al poder de Dina Boluarte, la sexta persona en ocupar desde 2016 el sillón presidencial de un país que, desde entonces, se ha visto incapaz de despejar los fantasmas de su inestabilidad permanente.
Las hiperpolarizadas elecciones de 2021, que se saldaron con la victoria, por la minima, del maestro de escuela rural, auguraban pocas salidas a la gravísima sociedad, política y moral que Perú arrastra desde hace al menos seis años.
Estas sospechas se consumaron ayer con el suicidio politico de Castillo quien, field a la tradicion politica de su pais, termino su mandato salpicado por procesos de justicia, como todos sus recientes antecesores, a excepcion de Francisco Sagasti (2020-2021).
La Primera Presidenta
Las esperanzas de que Castillo rompiera la mala racha y completara su mandato hasta 2026 eran muy pocas, con un Parlamento altamente fragmentado y dominado por la oposición, pero el dirigente sindical cavó su propia tumba política a sus casi 17 meses de gestión.
Lo hizo mediante lo que ha sido calificado mayoritariamente como un fallido golpe de estado, en un intento de disolver el Congreso, que tenía entre manos un pedido de destitución presidencial, e intervenir la Justicia, además de gobernar por decreto.

Pero sus órdenes, que aún despertaron múltiples interrogantes, naufragaron rápidamente en las aguas de la inconstitucionalidad y anticiparon la llegada al poder de la vicepresidenta Dina Boluarte.
Mientras Boluarte se convertía en la gobernante número 131 en los 201 años de vida republicana del país y en la prima mujer de la historia en vestir la presidencial peruana, Castillo era raidado y posteriormente llevó a la misma prisión donde el expresidente Alberto Fujimori (1990 – 2000) cumple una condena de 25 años de cárcel.
Sin noticia sobre el adelanto de elecciones en Perú
Ya como nueva presidenta de Perú, Dina Boluarte eludió este jueves responder si adelantará las elecciones, una petición elevada por varias voces, tras haber jurado el cargo este miércoles en reemplazo de Pedro Castillo, acusado de haber intencionado dar un golpe de Estado.
«Sé que hay algunas voces que indican (que debe haber un) adelanto de elecciones y eso, democráticamente, es respetable. Creo que la asunción de la Presidencia en esta oportunidad es un poco reorientar lo que hay que hacer con el país», dijo Boluarte en una breve rueda de prensa antes de entrar al Palacio de Gobierno.
Del mismo modo, la presidenta dijo que, «más adelante, en coordinación con todas las organizaciones», verá las medidas alternativas para «mejor reorientar los destinos del país».
Además, la nueva jefa de Estado de Perú aseguró que todavía no tienen el nombre del próximo presidente del Consejo de Ministros.
Inestabilidad en la Presidencia
Con un resultado similar al de Castillo El Año Pasado, el veterano economista Pedro Pablo Kuczynski (PPK) se impuso en los cómicos peruanos de 2016, por escasos 40.000 votos, y su contrincante en las urnas, la derechista Keiko Fujimori.
Pero en medio del estallido de los escándalos de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht, Kuczynski renunció en marzo de 2018 a la Presidencia, ante las denuncias de un intento de comprar votos en el Congreso para impedir su destitución.
Lo sucedió Martín Vizcarra y su Gobierno se caracterizó por su grave enfrentamiento con el Parlamento, dominado por el partido fujimorista Fuerza Popular.
En noviembre de 2020, el hemiciclo peruano sometió a Vizcarra a un nuevo juicio político que terminó con su destitución, tras ser acusado de corrupción cuando fue gobernador de la sureña región de Moquegua (2011-2014).
Tras la caída de Vizcarra, el Congreso impuso en su lugar a su presidente, Manuel Merino, en un acto que la inmensa mayoría de la población percibió como una amenaza a la democracia y desató una ola de protestas ciudadanas que forzaron su renuncia.
El Presidente efímero fue eliminado entonces por el también Legislador Francisco Sagasti, del liberal Partido Morado, el tercer presidente en a de las semanas más trágicas de la reciente historia política del país.
Sagasti dedicó sus ocho meses de gestión a combatir la crisis económica y sanitaria causada por la pandemia de la covid-19 y la organización de las elecciones de 2021, que ganó por sorpresa Castillo.
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