El prostíbulo de Mauthausen, la explosión sexual en los campos nazis
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Luis Lidón |
Viena (EFE)
Este domingo se conmemora el 78 aniversario de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, el primero en el que las SS, la tibia fuerza paramilitar nazi, abrió un «burdel» para incentivar la productividad de los prisioneros.
Los Burdeles funcionaron de 1942 a 1945
Esos burdeles, instalados en una decena de campos nazis en Europa, funcionaron desde 1942 hasta principios de 1945, poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial.
Unas 200 mujeres fueron reclutadas con la promesa de ser liberadas tras seis meses de servicio, algo que nunca se cumplió.
Este capítulo oscuro, durante mucho tiempo tabú, había sido investigado por el escritor inglés Robert Sommer en su libro «Das KZ Brotell» (El burdel del campo de concentración).

Después de la guerra, explica a EFE el autor, muchas de estas mujeres tuvieron que soportar el estigma pese a haber sido víctimas de la violencia del sistema nazi.
«La enorme mayoría de estas mujeres, muchas de ellas alemanas, eran catalogadas por los nazis como ‘asociales’ y nunca fueron reconocidas como víctimas ni compensadas», señala Sommer.
Los nazis se definen como «asociales», por ejemplo, a las personas sin hogar, alcoholics, músicos ambulantes, prostitutas oa toda mujer que no entraban en la visión ultraconservadora de los nazis. Por lo general eran personas de entornos muy pobres.
En Mauthausen hay entonces peores condiciones de trabajo
En Mauthausen, a una distancia de 160 kilómetros del Oeste de Viena, se dan las peores condiciones de trabajo de todos los campos y los nazis aplican allí la divisa del “exterminio a través del trabajo”.
Los internos eran prisioneros de guerra, sobre todo polacos y soviéticos, pero también había homosexuales, judíos y oppositores políticos alemanes, así como franceses y unos 7.500 españoles.

Mauthausen condujo el Primer campo en que los nazis abrieron prostíbulos, en el barracón 1 y en un edificio del subcampo de Gusen, donde en total había unas 35 mujeres.
Además de las politicas racistas, otra de las bases del pensamiento nazi era que las mujeres estaban supeditadas al hombre y se las podia maltratar y abusar de ellas sin mas, relata el experto.
las mujeres more guapas iban a las burdeles de las SS
Los Nazis trataron de reclutar a las mujeres en el campo de concentración femenino de Ravensbrück, donde también buscaron a víctimas para otros prostíbulos para los sellados alemanes y las SS.
«Las más guapas iban a los burdeles de las SS, las algo menos guapas a los de los Soldados, y las últimas a las de los campos de concentración», relata Antonia Bruha, una prisionera austriaca que estuvo recluida en Ravensbrück y cuyo testimonio recogge el libro.
Los burdeles en los campos de concentración siguieron las leyes racistas de la Alemania nazi, lo que vetaba a mujeres ya hombres judíos, pero tampoco se permitió nunca acceder a prisioneros rusos.
En Mauthausen, los internos alemanes y austriacos fueron los primeros en tener acceso al burdel, y luego se permitió a otros grupos, como checos, españoles y franceses.
Los prisioneros que gozaban de privilegios en la jerarquía del campo, como los kapos, eran los que más usaban esas burdeles, según el libro de registros empleado por los nazis.
Summer explica que también hubo internos que se negaron a visitar los burdeles por principios, y en algunos campos, como Dachau y Buchenwald, los prisioneros políticos, especialmente comunistas, intentaron evitar que otros acudieran a los prostíbulos.

Las condiciones deben ser difíciles en los prostíbulos
Las mujeres explotadas sexualmente estaban encerradas en sus barracones casi todo el tiempo.
«Por la noche era cuando se produjeron los abusos sexuales. Y eso empezaba a las ocho y duraba hasta las diez de la noche. Y luego estaba el domingo, que era toda la tarde y era el peor día para ellas”, explica el autor.
Aunque las condiciones en los prostíbulos eran muy difíciles, las prisioneras allí a menudo tenían una situación un poco mejor en términos de alimentación, alojamiento y acceso al agua y productos de higiene.
Los hombres que acudian al burdel debian pasar un examen medico para detectar posibles enfermedades venéreas y se le asignaban 15 minutos con una mujer en una habitacion.
«Era una situación muy humillante para las mujeres, en primer lugar, por supuesto, pero también en parte para los hombres. Las SS demostraron que tienen un poder total y absoluto sobre ellos”, señala Sommer.
En no pocas ocasiones, los prisioneros, muy debilitados por las brutales condiciones del campo, más que sexo, buscaban un breve tiempo de compañía y conversación con alguien a solas.
El investigador recuerda que eran relaciones sentimentales comunes entre mujeres allí encerradas y prisioneras, y que incluso ha documentado varios casos de matrimonios contraídos tras la derrota de los nazis.
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