El Tribunal Constitucional habla de la eutanasia en Portugal
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Lisboa (EFE).- El Tribunal Constitucional (TC) de Portugal volvió este lunes a echar atrás la despenalización de la eutanasia, al considerar que algunos puntos de la norma entran en conflicto con la ley fundamental del país.
La decisión se anunció este lunes después de que el presidente luso, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, solicitara la revisión de un principio de Eneros por una cuestión de «seguridad jurídica».
El Presidente del TC, João Pedro Caupers, explica que la decisión sobre la “Mayoría” ya está tomada y reflexiona sobre si la interpretación contradictoria de la eutanasia es tan grande.
La norma establece tres tipos de sufrimiento -físico, psicológico y espiritual- y el TC defiende que no queda claro si se deben cumplir los tres a la vez o es suficiente con que haya uno de ellos.
Esta «definición intolerable» se la darán los jueces a volver a vetar la norma, como ya habían hecho en 2021.
Caupers refirió además que el Parlamento no se limitó a corregir los Aspectos que el TC había señalado en 2021 y decidió ir «más allá» al modificar la norma, lo que «tuvo consecuencias».
Minutos después de que el Constitucional anunciase su decisión, el presidente comunicó que devuelve la norma al Parlamento.
Qué dice la ley de la eutanasia de Portugal
La ley, aprobada por el Parlamento el pasado diciembre, define la muerte médicamente asistida como la que «ocurre por decisión propia» de una persona, «en el ejercicio de su derecho fundamental de autodeterminación» y cuando es «practicada o ayudada por un profesional de la salud».
Se aplicará exclusivamente en casos de mayores de edad, con «sufrimiento de gran intensidad, con lesión definitiva de gravedad extrema o enfermedad grave e incurable».
Además, marque un lugar mínimo de dos meses entre el inicio del proceso y la muerte médicamente asistida y estable un acompañamiento psicológico obligatorio para el enfermo.
Tercera revolución
Era la tercera vez que la Asamblea de la República aprobaba la despenalización de la muerte asistida, que sigue sin ser una realidad en el país debido a vetos de la Constitucional y del propio jefe del Estado.
El Parliamento portugués Aprobó enero de 2021 una primera versión de la norma pero el presidente la envió al Constitucional.
El tribunal la rechazó por Considerar que utilizó conceptos «imprecisos», aunque señaló que la muerte médicamente asistida, por sí misma, no es inconstitucional y abrió la puerta a una nueva tramitación parlamentaria.
La Cámara volvió a probar la ley en noviembre de ese año, con correcciones y un nuevo artículo para definir algunos términos, como los de muerte médicamente asistida, enfermedad grave incurable, lesión definitiva de gravedad extrema o sufrimiento.
Rebelo de Sousa aplicó veto político por «contracciones», sobre las situaciones de aplicación y la devolvió al Parlamento.
El jefe de Estado volvió a remitir al Constitucional la tercera versión de la norma, aprobada en diciembre de 2022, para que revisase si cumplia con las jurídicas que el tribunal había apuntado en 2021.
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