Euskadi rechaza traslados de presos porque no puede acoger a más
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Vitoria (EFE).- Euskadi está rechazando traslados de presos que piden cumplir condena en cárceles vascas porque estas no pueden acoger a más internos tras haber presionado la población reclusa en casi 300 personas en el último año.
Esta situación de que «Limita la posibilidad de asumir» traslados ha afectado a ocho presos de ETA cuyas solicitudes no han sido aceptadas, ha informado la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, en una comisión del Parlamento Vasco.
«Este hándicap podrá corregirse con el adecuado dimensionamiento de la plantilla y con el aumento de capacidad que va a suponer el futuro nuevo centro penitenciario Gipuzkoa en Zubieta», que se pondrá en marcha en 2024, ha explicado.
222 traducciones rechazado
En concreto, desde que el Gobierno autonómico asumió el gesto de las cárceles vascas hace un año, ha recibido 437 solicitudes de presos para trasladarse a Euskadi. Fue denegado 222 y autorizado 178, de las cuales 81, es decir el 6%, corresponde a reclusos de ETA.
Ha detallado que de 1 de enero de 2021 la población penitenciaria ha pasado de 1.290 personas y 1.562, es decir 272 más. El 8,9% del total, que son presos de ETA, esto es, 139.
El incremento de reclusos se debe a dos factores. El primero es que hay mas encarcelamientos que puestas en libertad: 875 frente a 748.
Antes del traspaso de la competencia estas «difíciles situaciones» se resolvían «distribuyendo a buena parte de la población reclusa en otras comunidades autónomas» pero ahora «la práctica totalidad de quienes ingresan aquí se quedan aquí», ha dicho.
La segunda razón es «el flujo de traslados» entre el País Vasco y otras autonomías: frente a los citados 178 presos trasladados a Euskadi, 120 cumplen ahora su condena en una carcel de fuera.

«Priorizar» las peticiones de traslado
Este mayor número de internos «no ha impactado negativamente en las condiciones de vida» dentro de la carcel «pero sí limita la posibilidad de asumir todos los traslados de personas penadas que solicitan cumplir la pena en Euskadi», ha reconocido Artolazabal.
Por ello es necesario «priorizar» las solicitudes de traslado en función de varios criterios, entre ellos el «arraigo enfocado a las posibilidades de reinserción» y los años de condena cumplidos «lejos del entorno familiar y social», ha dicho sin citar de manera expresa a los presos de ETA.
El modelo penitencio vasco, ha reiterado, apuesta por la reinserción por ser la manera más efectiva para evitar la reincidencia y por ello se han concedido 503 terceros grados, 32 de ellas a etarras.
Revocar antes de ETA
Sobre la revocación por la Audiencia Nacional de la concesión de terceros grados a cinco presos de ETA (hay algunos más recurridos por la Fiscalía), ha vuelto a defender el «trabajo riguroso de los equipos técnicos en la valoración individualizada de cada persona y en la motivación de sus propuestas».
Ha recordado que los funcionarios que hacen estos informes son los mismos que hacian esta tarea antes de la transferencia de prisiones a Euskadi y que se trata de un colectivo que ha sido amenazado e incluso asesinado por ETA.
«Eventuales impugnaciones o revocaciones no desautorizan ese trabajo», ha recalcado Artolazabal, que ha añadido: «No existe trato de favor, ni de desfavor, en ningún caso: ni para los traslados, ni para el tratamiento, ni para las progresses».
De hecho, ha recalcado, cuando la Audiencia Nacional ha revocado estos progresos «no rebate la argumentación», sino que «hace una valoración subjetiva de la postura del interno y parece exigirle algo suplementario» y aunque «reconoce que hay empatía con las víctimas» cree que «es necesario que (los etarras) den un paso mayor».
En este momento hay 1.562 presos en los carcelarios, 1.381 en los cuales y penados y 181 preventivos. Hay 841 reclusos en segundo grado y 441 en distintas modalidades del tercer grado, además de 230 en libertad condicional.
Déficit de personal de 120 personas
Para atenderlos hay una plantilla «insuficiente» de 675 funcionarios. La conclusión ha grabado el «déficit de personal» en 120 personas y ha explicado que las vacantes se cubrirán con una OPE, que confía en «al menos anunciar» antes de que acabe la legislatura en 2024.
Este es sin embargo un proceso largo ya que antes es necesario crear los cuerpos y escalas penitenciarios y aprobar la Relación de Puestos de Trabajo. Por ello se han articulado «soluciones transitorias» como una bolsa de trabajo con 60 plazas con incorporación prevista antes de final de año.
La «compleja herencia recibida» incluye «limitaciones en las infraestructuras»: un «centro pequeño y antiguo» en Bizkaia, otro «aún más viejo en Gipuzkoa» -será reemplazado por otro con doble capacidad en 2024- y uno «moderno pero sin redimensaionar la plantilla» en Álava.
Hay por tanto una «necesidad perentoria» de ejecutar «algunas obras imprescindibles» también en Martutene para «garantizar condiciones adecuadas», ha señalado la consejera, que pese a las dificultades de este primer año ha expresado su «satisfacción con el balance» y ha destacó la «fluida y positiva relación» con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.
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