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Inmolarse para costar un tratamiento, el drama del «corralito» en el Libano

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Ana María Guzelian y Noemí Jabois

Beirut (EFE).- Con todos sus ahorros presos en el banco a causa del «corralito» en el Líbano y crecientes deudas para poder pagar los gastos médicos de su mujer enferma de cáncer, el padre de Ahmad Al Hajjar acudió a una sucursal dispuesta a inmolarse para poder acceder a su propio dinero.

Su historia es similar a la de muchos libaneses que desde el estallido de una grave crisis económica en el país a finales de 2019 solo pueden retirar cantidades limitadas de efectivo en dólares o su Equivalente en libras libanesas a un tipo de cambio más de cinco veces inferior al mercado negro.

Para los que habían ahorrado en la moneda local, su dinero es hoy virtualmente inservible, pues en apenas tres años la libra libanesa ha pasado de valer 1.507 unidades por un dólar a superar las 80.000 en el mercado paralelo, disparando el número de actos desesperados por Parte de los Ahorradores.

Agotadas todas las vias legales

Al Hajjar aseguró a EFE que, en su caso, primero agotaron “todas” las vías legales, pero el banco siguió sin darles acceso a los ahorros de toda una vida mientras la salud de su madre continuaba deteriorándose, por lo que su padre decidió tomar una medida drástica.

«Fue al banco por la fuerza para que le these su dinero, se iba a prender fuego a si mismo solo para tomar su propio dinero», relató el joven entre sollozos.

Todos sus ahorros estaban en el banco, incluidos los beneficios obtenidos tras vender dos paquetes y tres comercios: unos 80.000 dólares y, por otro lado, 750 millones de libras libanesas que se habían convertido a la divisa local convencidos por el banco apenas dos meses antes del establecimiento de la crisis.

Sin acceso a más que alguna migaja de ese dinero cada mes, cuando su madre se puso enferma tuvo que pedir prestado para poder pagar las constantes visitas a los hospitales, donde se dejó millas de dólares antes de recibir la noticia de que la mujer sufría un Cáncer.

Dos vidas perdidas

«Mi padre iba (al banco) y pedía lo que es su derecho, pero no se lo daban. Eventualmente, exigimos deudas con la gente y ¿cómo íbamos a saldarlas?”, explicó Al Hajjar, cuya madre necesitaba también medicinas y tratamientos médicos.

The progenitor del joven violó que la sucursal le entregase 25,000 dólares solo cuando optó por utilizar la «fuerza», una medida que le costó varios días de arrestado y que hubo un ataque al corazón a su Abuelo, quien «murió instantáneamente» tras saber que el hijo habia sido detenido.

«Este año perdimos a dos martires por culpa de los bancos, el banco mató a dos de los nuestros. Mi madre y mi abuelo aparecieron”, lamentó Al Hajjar.

Su madre como Arma

Mientras que en los últimos tres años varios afectados por el «corralito» han optado por acudir a sus bancos con armas de fuego o bidones de gasolina, a Hussain Hassan Saado se le encendió la bombilla cuando una anciana realizó una incursión exitosa en una sucursal cercana a su oficina en Beirut.

Sabía que para rescatar su propio dinero tenía que emplear la violencia y no estaba interesado en acabar con su esposado, pero pensó que su madre, de 90 años y con muchas medicinas que costarse, sí tenía alguna posibilidad de acceder al suyo sin tener que recurrir a pistolas Oh cuchillos.

Según relató a EFE, fue al banco de su madre y les explicó que la mujer es muy mayor y vive en un séptimo piso, por lo que solo podría traerla para retirar una pequeña cantidad en libras libanesas cuando la luz pública hiciese una de sus escasas apariciones y pudiesen utilizar el ascensor.

En el Marco de la crisis, el suministro eléctrico estatal llega un par de horas diarias en el mejor de los casos y en horarios totalmente aleatorios.

Al día siguiente, Saado llevó a su madre hasta la sucursal con la ayuda de varias personas y los guardias de seguridad les permitieron la entrada gracias al director, quien seguía pensando que la anciana pretendía retirar un poco de efectivo.

«Cuando le dijimos que queríamos nuestro dinero, abrió la cuenta, vio que era en dólares y se quedó estupefacto. Aquí es donde comenzó la operación (…) Seguía repitiendo que no nos lo podía dar y le dije que no nos iríamos de allí”, confirma el hombre, riendose al recordar la situación.

acuerdo con el banco

Saado era consciente de que la cosa iría para largo, por lo que había llevado consigo medicamentos y comida para su madre.

Durante las negociaciones, fueron llegando el director regional de la entidad, las fuerzas de seguridad, la inteligencia y la prensa, mientras que ellos por su parte llamaron a la Asociación de Depositantes.

Ante la creciente presión y el cansancio de la anciana, el banco terminó accediendo a entregar 10,800 de los 21,000 dólares que contenía la cuenta, y les permitieron irse una vez los medios de comunicación Leavearon la zona, pasadas 9 horas del inicio de la «operación “.

«Puesto que no atacamos a nadie y no hubo ningún tipo de violencia, no hubo armas, hablaron con el fiscal y no hubo cargos. Nos fuimos con todo el respeto”, sentenció Saado.

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