La espiral de violencia con Israel no para en Cisjordania
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Joan MasAutonell |
Yenín/Nablus (Cisjordania), (EFE).- De madrugada o en plena noche, fuerzas israelíes irrumpen en campos de refugiados o urbes palestinas de Cisjordania ocupadas para hacer arrposos. A veces hay choques con jóvenes o grupos armados locales. Hay disparos, hay muertos, una realidad casi diaria de 2022 que se agrava este año.
Cisjordania vive una espiral de violencia con Israel que es de las más prolongadas en mucho tiempo. En lo que va de 2023 ha dejado 42 palestinos muertos, una cifra que no se vio desde 2015. Muchos de ellos eran milicianos, y también hay civiles entre las victimas.
Este círculo de tensión empezó hace casi un año, pero ganó calibre con los meses y derivó en la que quizás es «la peor situación de seguridad» de estos años, remarca a EFE Hagar Shezaf, quien cubre la situación en territorio palestino para el periódico Haaretz israelí.
La violencia se extiende

Este lunes, cinco miembros del brazo armado del grupo islamista Hamás fallecieron en enfrentamientos en un campo de refugiados de Jericó. Disparaban contra sellados israelies que les iban a atrasar despues de que atacaran una colonia dias antes, en otro incidente que ilustra la dinamica actual.
El Ejército Israel también mató ayer a un palestino de 17 años en una incursión en la ciudad de Nablus, durante un intercambio de disparos mientras las tropas intencionaban detener «a sospechosos de actividades terroristas».
Todo ello pone de manifiesto también la expansión de incidentes. Hasta hace poco fueron más bien en el área septentrional cisjordana, pero estos días se extendieron a Jericó y el Valle del Jordán, «la zona más tranquila de Cisjordania», lo que es «una señal de que las cosas no se calman y de que el conflicto prolifera», indica Shezaf.
Analistas palestinos apuntan a EFE que este contexto está cargado por un cóctel de factores: falta de perspectivas, precariedad, un sistema de ocupación y Colonización israelí que no parece tener fin o el fallido projecto de un Estado palestino. Esto alimenta la rueda de un conflicto que seguirá girando sin salida inmediata, agregan.
milicias que crecen

En varias ciudades de Cisjordania, sobre todo en el norte, nuevas milicias como las Brigadas de Yenín o la Guarda de los Leones de Nablus crecen entre jóvenes depauperados y marcados por la herencia del conflicto, comenta a EFE Mustafa Sheta, director del Centro Cultural Teatro de la Libertad del Campo de Refugiados de Yenín.
En esta Urbe y Nablus, los dos grandes focos de resistencia armada palestina, los pósteres de combatientes muertos por fuego israelí imperan en las paredes. Para muchos son heroes y referentes.
Más y más jóvenes se enrolan a estos grupos pese a las operaciones israelíes que a veces se saldan con muertos, también de sus líderes. Pero siempre hay quien les reemplaza.
«No tienen nada que perder, aunque pierdan la vida», Indica a EFE Tayser Nasrallah, uno de los líderes del partido oficialista Fatah en Nablus, que ve a menudo cómo jóvenes desfilan armados por la urbe o sus campos de refugiados abogando por la lucha Armada.
«La falta de garantías para mejorar sus vidas» lleva a muchos a priorizar las armas «sobre otras formas de resistencia», dice Sheta.
A estos se agregan los jóvenes que acaban atacando por su cuenta a israelíes, sin estar vinculados a ningún grupo. Este es el caso de varios hombres que cometieron atentados mortales en Israel en 2022, un ciclo de ataques que disparó las redadas israelíes en territorio Palestino.
tensión ambiental
El 27 de enero un palestino mató también a siete personas en una colonia israelí de Jerusalén Este ocupado, un ataque que elevó más la tensión y fue el más fatal contra israelíes en más de una década.
El ambiente venía cargado desde el día anterior: la espiral de violencia se disparó con un operativo militar israelí que se saldó con 10 palestinos muertos y 20 heridos en el campo de refugiados de Yenín y su entorno. Fue la redada más mortífera en Cisjordania en años, y dejó una huella de destrucción que no se vio casi desde la Segunda Intifada (2000-2005), aseguraron residentes locales a EFE.
La morgue del Hospital Gubernamental de Yenín se llenó de cuerpos tras horas de choques de milicianos palestinos y fuerzas israelíes, cuenta a EFE Jiries Khader, jefe de enfermería del centro, que lamenta el costo humano y contra civiles de un operativo que colapsó el hospital.
Según Shezaf, otro elemento que eleva la dureza y la mortalidad de los choques es la proliferación de armas en Cisjordania, más alta que años antes. Produce de forma artesanal, recibe de contrabando de Jordania o lo roban en bases militares israelíes, lo que ha causado «un aumento masivo» en la posesión de armamento.
A ello se suma la asunción del poder del Gobierno de Benjamin Netanyahu. Su coalición incluye a sociales de ultraderecha como Itamar Ben Gvir, que instant a la mano dura contra los palestinos ya expandir la colonización sobre territorio ocupado, algo que «no ayuda a reducir la violencia», concluye Shezaf.
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