La bailarina egipcia del vientre Sherin Hegazy, vestida con ropa sencilla y con un chal atado a la cintura, lidera un grupo de niñas en una campaña para defender este baile tradicional como una forma de arte y desafiar los estereotipos locales que lo asocian con la prostitución.
«La danza del vientre es un arte, tiene una historia», dijo a Efe Hegazy, coreógrafa y fundadora de la compañía Awalem Khafeya (Bailarinas ocultas). EFE
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