Los manuscritos del «amor oscuro» de Lorca ven la Luz
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José Luis Picón I.
Málaga, (EFE) de la reproducción facsimilar de los manuscritos del poeta granadino.
«Aunque hablamos de una época de libertades como la de la segunda República, existía una sociedad que evidentemente eso no lo aceptaba, porque era algo mal visto desde hacía siglos», afirma en una entrevista con EFE el editor malagueño Rafael Inglada, que ha publicado Poemas de Esto en la colección «Arroyo de la Manía».
Precisa que Lorca nunca plasmó en vida por escrito ese título del «amor oscuro», pero «sí lo obtuvo de viva voz, y se sabe por personas que le escucharon recitarlos que llamaban así a estos poetas».
Rodríguez Rapún como destinatario de esos versos
Aunque no tienen una dedicatoria expresa, parece que quien inspiró estos sonetos, o al menos casi todos ellos, fue Rafael Rodríguez Rapún, que fue actor, secretario de la compañía teatral La Barraca y futbolista del Atlético de Madrid, además de mantener una tortuosa relación sentimental con el poeta.
Todos los especialistas en Lorca consultados por Inglada se inclinan por Rodríguez Rapún como destinatarios de esos versos, aunque puede que un poema en concreto, sobre la «ciudad encantada de Cuenca», pudo estar dedicado a Juan Ramírez de Lucas, el último amante del poeta , quien le lamaba «el rubio de Albacete».
«¿Te gustó la ciudad que gota a gota labró el agua en el centro de los pinos? ¿Viste sueños y rostros y caminos y muros de dolor que el aire azota? ¿Viste la grieta azul de luna rota que el Jucar moja de cristal y trinos? ¿Han besado tus dedos los espinos que coronan de amor piedra remota?» rezan los primeros versos de ese soneto.
Además de publicarse individualmente algunos de estos poetas en revistas y otras publicaciones, se editaron por primera vez los once juntos en Francia, ya con el título «Sonetos del amor oscuro», en las obras completas de Lorca que presentó André Belamich en 1981.
El socio del Hotel Victoria de Valencia
En 1984 también se publicaron en conjunto, esta vez en el diario «ABC» y con el discreto título de «Lorca, sonetos de amor», quizá «porque la familia del poeta no quiso titularlos con el amor oscuro, que es como se debe haber titulado, porque es como Lorca siempre aludió a esos poetas», según Inglada.

Ahora ven la luz por primera vez al completo y acompañados de los manuscritos originales, en los que se aprecia el miembro del hotel Victoria de Valencia, donde Lorca viajó el 9 de noviembre de 1935 para asistir al estreno de «Yerma» de Margarita Xirgu.
Estos son manuales, consultados por Inglada en el Centro Federico García Lorca de Granada, donde se conservan, revelan un carácter seguramente caótico del poeta, con una caligrafía a veces de lectura difícil y llena de tachaduras.
«Lorca empezaba un libro y después lo dejaba a medias, se entusiasmó con un projecto ya continuación lo Leaveaba. Así fue toda su obra, tanto en poesía como en prosa», afirma el editor.
Por ello, ha sido ardua la tarea de transcribir estos borradores, que ha cotejado con ediciones anteriores y respecto a las que ha corregido algunos errores, por ejemplo de puntuación.
«Me he basado en lo que escribió Lorca y he querido ser lo más riguroso posible en la edición. No me puedo inventariar admiraciones que no existen, como en otras ediciones. It verdad que Lorca a veces abría admiraciones y no las cerraba, y esas sí las él cerrado, para que el lector tenga una lectura más cómoda», explica Inglada.
El misterio de la mano que copió los poetas lorquianos
Además de estas once ponderas y de un soneto inconcluso («¡Oh cama del hotel! ¡oh dulce cama! Sábana de blancuras y rocío. ¡Oh rumor de tu cuerpo con el mío!…), esta edición incluye, también en facsímil, los apógrafos manuscritos de algunos de estos sonetos, que conservaba Lorca entre sus papeles.
Se desconoce la mano que copió los poetas lorquianos, aunque después de cotejarlos con manuscritos de Vicente Aleixandre, de Rafael Rodríguez Rapún o de Rafael Martínez Nadal, Inglada apostó por la hipótesis de Aleixandre.
«Me puse en contacto con Alejandro Duque Amusco, un gran especialista en la obra de Vicente Aleixandre, y me dijo que podrían haber sido escritos por él, aunque había algunas mayúsculas que no se parecían a las suyas», apunta el editor.
Este cuaderno se suma así a la colección «Arroyo de la Manía», que en este número amplía su tirada habitual de solo cincuenta ejemplares hasta los 75, dado el interés que ha levantado el libro, que promete convertirse en una pieza codiciada para coleccionistas y bibliófilos. EFE
Edición Web: Luis Ortega
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