El ruido normal de la calle se silencia cuando 18 jóvenes de un barrio obrero de la capital venezolana interpretan el clásico salsero “Mi desengaño” bajo la dirección del maestro Juan Manuel Mejías.
Usando solo la calle como espacio de ensayo, Mejías y sus alumnos muestran que el arte y la imaginación pueden florecer en cualquier lugar.

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