Aferradas a la milenaria práctica de pintarse el rostro con pigmentos elaborados a base de wituk y achiote, las mujeres indígenas kichwas de esta comunidad en el corazón de la selva amazónica ecuatoriana les deben la fuerza para resistir el embate de la industria extractiva que amenaza su forma de vida. vida.
Para los habitantes de Sarayaku, el bosque es la vida misma y están decididos a no escatimar esfuerzos para defender a la Madre Tierra.

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