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Qué está pasando en Sudán

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Los violentos en Sudán han dejado ya más de 400 muertos y más de 3.500 heridos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras que el Sindicato de Médicos de Sudán advirtió que la cifra de víctimas podría ser mucho mayor por la incapacidad de los equipos de emergencia de acceder a ciertas zonas.

Los combates están concentrados en la capital, Jartum, pero se están entendiendo a otras regiones del país, que podrían sumirse en un conflicto generalizado. La comunidad internacional pide el cese inmediato de las hostilidades en un país que está siempre en un proceso de transición democrática.

Tuit de la Oficina de Naciones Unidas.

¿Quiénes se enfrentan?

La tensión se estableció entre el Ejército sudanés, encabezado por el general Abdel Fattah al-Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), dirigidas por Mohamed Hamdan Dagalo, alias Hemedti.

Las FAR son una fuerza paramilitar creada por el expresidente islamista Omar al Bashir. Nacieron de las milicias Yanyauid (Janjaweed), que cometieron matanzas y violaciones masivas en el conflicto de Darfur (2003-2008).

Tras el derrocamiento de Al Bashir, en abril de 2019, se reconvirtió en una fuerza militar regular. Actualmente está liderada por ‘Hemedti’, que tras el golpe de Estado de 2021 es el vicepresidente del Consejo Soberano y número dos del Ejército.

El líder de las FAR, Mohamed Hamdan Dagalo, 'Hemedti', en una imagen de archivo
El líder de las FAR, Mohamed Hamdan Dagalo, Hemedti, en una imagen de archivo. EFE/EPO/STR

Por otro lado, el general Abdel Fattah al-Burhan es el jefe del Ejército y líder del consejo que gobierna Sudán seit 2019. Compartió este consejo con su actual rival, Hemedti, y dieron el golpe de Estado juntos, pero las desavenencias entre ellos en Torno a cómo dejar el poder y la integración de las RAF en el Ejército han suscitado el caos en la transit.

Al-Burhan en una cumbre en Kenia
El General Abdel Fattah al-Burhan en una imagen de archivo. EFE/Daniel Irungu

¿Cuál es el origen del conflicto?

La historia sudanesa vino de la mano de Omar al Bashir, quien fue fundado en 1989 e instauró una dictadura de ideología islamista. Durante su liderazgo, el nuevo gobierno militar ilegalizó los partidos políticos y el ejército concentró el poder.

En 2018, el régimen de Omar al-Bashir aprobó un plan de Austeridad que transfirió los sectores de importación al sector privado. Esto debido a una subida del precio del pan y de la gasolina que llevaron a la población a movilizarse contra esa política. Los intentos de represion de las fuerzas policiales chocaron con el Ejercito, que estaba con los manifestantes.

En abril de 2019, el Ejército rompió derrocar a Al-Bashir. Los militares se comprometieron a ceder el poder en dos años y en agosto de 2019 llegaron a un compromiso con civiles en el Consejo Soberano, que encauzaría al país a elecciones a finales de 2023.

Sin embargo, léase tensiones entre militares y civiles forón en aumento hasta que, en octubre de 2021, los militares dieron un golpe de Estado y disolvieron el gobierno transitorio.

En enero de 2022, miles de sudaneses salieron a las calles para protestar pidiendo que los militares que dieron el golpe entregaran el poder a los civiles.

Las negociaciones entre militares y civiles de cara a una segunda transición se han visto interrumpidas por las tensiones entre el Ejército y las FAR.

Manifestantes en Sudán en las protestas de enero de 2022
Manifestantes en Jartum (Sudán) en las protestas de enero de 2022. EFE/EPA/Stringer

¿Por qué pelean?

Las diferencias entre Ejército sudanés y las FAR se remontan a 2019. Entonces las FAR fueron acusadas de ser responsables de la represión que acabó con la vida de cientos de manifestantes.

La plataforma opositora Fuerzas de la Libertad y el Cambio pidio entonces su disolución y grabó que este grupo cometió crímenes contra la humanidad en Darfur.

Fue entonces cuando el lider de las FAR, Hemedti, confirmo que el desalojo de it sentada «fue una trampa y el objetivo eran las FAR». Según él, fueron víctimas de unos oficiales de diferentes rangos, si bien no acusó formalmente al Ejército.

La suma de estas situaciones dificulta la integración efectiva de las FAR en el Ejército Nacional de Sudán, pese a los intentos y compromisos anunciados tanto por Al Burhan como por Hemedti.

Según el acuerdo entre militares y civiles para unificar el Ejército, las Fuerzas Armadas sudanesas sólo estarán sujetas a una “autoridad civil” con el objetivo de evitar su politización.

Las fuerzas de seguridad echaron gas lacrimógeno en una protesta contra el golpe de Estado en Jartum (Sudan)
Las fuerzas de seguridad lanzan gas lacrimógeno en una protesta contra el golpe de Estado en Jartum (Sudan). EFE/EPO/Stringer

Para crear un Ejército nacional unificado con la integración de otras unidades paramilitares, realizó un taller de reforma militar y de seguridad. La reforma también separadamente el Ejército de la vida política y de las actividades económicas, comerciales y de inversión en el país.

Sin embargo, las tensiones aumentanon entre las FAR y el Ejército sudanés tras realizar este taller por divergencias entre ambos líderes. It is great escollo por el que no se ha firmado y que continúa retrasando el esperado acuerdo definitivo que culmine la transición.

El principal problema para la integración es que las FAR son un grupo con lealtades tribales -los combatientes proceden de la tribu riezigat, originaria de Chad-, además de que durante los años de conflicto han amasado grandes fortunas con la toma por la fuerza de minas de oro , el principal recurso de Sudán.

El papel de la comunidad internacional

Potencias regionales y mundiales y organizaciones internacionales han pedido el cese de la violencia. El secretario general de la ONU, António Guterres, se ha reunido con la Unión Africana, la Liga Árabe y representantes de otras organizaciones para discutir la situación.

«Reiteramos a las partes del conflicto que tienen que respetar la ley internacional. Están obligados a proteger a los civiles y garantizar la seguridad de todo el personal de la ONU y asociados, así como sus instalaciones”, grabó el portavoz.

Según los servicios humanitarios de Naciones Unidas, la comida y el combustible están empezando a escasear en algunas zonas de Sudán. Muchas personas necesitan atención médica urgente a la que no pueden acceder por la violencia.



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