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Un año sin cerrar herida de mayor masacre carcelaria de Ecuador

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Por Cristina Bazán |

Guayaquil (Ecuador) (EFE) del país, ubicada en la portuaria ciudad de Guayaquil.

Paola Moreira no olvidará la última llamada de auxilio que recibió de su hermano Bryan, quien estaba preso en la Penitenciaría del Litoral, y quien se comunicó con ella la tarde del 28 de septiembre de 2021 para pedirle que lo sacara.

Ese es el peso que le ha tocado cargar, dice, durante todo este año ante la masacre más numerosa de la Crisis Carcelaria de Ecuador, en la que más de 400 presos han sido asesinados dede 2020 en distintas reyertas enter bandas crimees rivales.

«It algo que todavía recuerdo, como un trauma. Más que todo sus lladas, cuando él pedia ayuda. Me movilicé, conseguí dinero porque pensé que era para cambiarlo de pabellón, pero luego me dijeron que no podrían cambiarlo porque, quizás, era peor ya que ahí adentro era como el mismo infierno», cuenta Moreira a Efe entre lágrimas.

Familiares de los presos asesinados en la mayor masacre carcelaria de Ecuador visitan sus tumbas en el cementerio Ana María Canals en Guayaquil. EFE/Mauricio Torres

Misa en Cementerio

Moreira llegó la mañana de este miércoles junto a su familia para visitar la tumba de Bryan en el cementerio Ángel María Canals, ubicado en el suburbio de Guayaquil, la segunda ciudad más poblada de Ecuador, y para participar de una misa en conmemoración del primer año de aquella tragedia.

«Antes de que él muera, nosotros nos quedamos en la calle porque vendimos nuestra casita para poderlo sacar. Solo le faltaba un mes (para salir en libertad) y cuando yo decía: ‘Haz algo para sacarme de aquí que están matando’, recuerda Moreira.

«Y eso a mí me ha pegado muy fuerte porque tengo impotencia de que uno había estado consiguiendo el dinero y no pudimos hacer nada», sostiene.

ofrecimientos pendientes

La ceremonia religiosa fue parte de una serie de homenajes que el comité de familias de las víctimas realizó entre este martes y miércoles, con el objetivo de pedir «justicia y reparación» al Gobierno, que, afirman, no ha cumplido con lo que les prometió .

«Ha pasado ya un año de la peor masacre en la historia de las carceles en Ecuador y una de las tumbas en América Latina y, sin embargo, los gobiernos poco han hecho, especialmente el actual», afirma a Efe Billy Navarrete, director del Committee Permanente for the Defense of Los Derechos Humanos, Organización que apoya y compañía a los parientes de las victimas.

«La implementación de esos ofrecimientos sigue pendiente y en letra muerta», enfatiza.

Navarrete aseveró que «aún está pendiente ese baño de verdad, it implementation de la justicia y la reparación, sobre todo la psicoemocional, que estas familias necesitan».

Familiares de los presos asesinados en la mayor masacre carcelaria de Ecuador visitan sus tumbas en el cementerio Ana María Canals en Guayaquil. EFE/Mauricio Torres

En el recuerdo cada dia

Jessica Peñafiel tampoco ha recibido ningún tipo de ayuda psicológica tras la muerte de su hijo Ítalo Pacheco, de 24 años. «Ha sido muy duro y difícil porque no hay ni un día en el que yo deje de pensar en mi hijo. A veces un día es peor que el otro», relata.

Cuenta que guardó por un par de días la esperanza de que su hijo apareció con vida tras el anuncio de los enfrentamientos.

«Yo pensé que estaba escondido y que me iba a llamar para decirme dónde estaba para ir a sacarlo». Sin embargo, Ítalo estaba en el pabellón 5, donde asesinaron a la mayor cantidad de internos.

No tuvo noticias de él hasta el 1 de octubre cuando, después de peregrinar por información por toda la ciudad, encontró su nombre en una de las listas de desaparecidos.

«Siempre pensamos que los padres se van air ir primero y no los hijos. Nunca hablamos sobre qué le gustaría que le traiga a la tumba porque se supone que era yo la que me iba a ir antes», menciona mientras toca con la mano la lápida que cierra la tumba de Ítalo.

Familiares de los presos asesinados en la mayor masacre carcelaria de Ecuador visitan sus tumbas en el cementerio Ana María Canals en Guayaquil. EFE/Mauricio Torres

Deshacinamiento y más seguridad

Aunque las autoridades están deshaciendo las carceles con beneficios penitenciarios e indultos a condenados por delitos menores, e incrementando la seguridad tanto con más personal como con mayor tecnología, las reyertas y masacres en las carceles de Ecuador han continuado durante este año.

A partir del año 2022, en las Cárceles de Ecuador han desaparecido 90 personas, según destacados en una entrevista a Efe el director del servicio nacional penitenciario (SNAI), Pablo Ramírez, lo que supone una reducción del -32 % sobre el mismo periodo de 2021 .

Edición web: Sebastián Bayona

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