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Una Pasión Viviente «sin miedo» a las emociones

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Castro Urdiales, (EFE).- Cuenta atrás con los últimos ensayos y martillazos sobre los escenarios que transformarán Castro Urdiales en el Jerusalem de hace 2.000 años para revivir, el Viernes Santo, una singular Pasión Viviente que regresa “sin miedo” tras dos ausencias y un año de transición por la pandemia.

Y es que, los coletazos del coronavirus hicieron que, por «precaución», algunos de los más de 700 actores aficionados que kompanan el viacrucis se pensaran si salir a escena el año pasado, aunque fuera con una mascarilla disimulada bajo la túnica.

«Eso ya está olvidado y ahora estamos más tranquilos, centrados y preparados», explica a EFE con entusiasmo el coordinador de la Pasión Viviente, José Ramón Arozamena, porque desde hace un mes se completó el cupo máximo tras agotar las existencias de vestuario.

Él siempre ha defensivo que, si bien sobresale un amplio elenco de protagonistas, hasta el más pequeño de los figurantes que carece de guion cumple un papel determinante en el engranaje de esta fiesta de interés turístico nacional que «nace del pueblo».

El Cristo de 2019

Alejandro Izurieta, quien ya representó a Cristo en la edición de 2019, volverá a ser durante unas horas el hijo de Dios y recreará, junto a sus compañeros, los episodios de la última cena, el prendimiento, el juicio del Sanedrín, el arrepentimiento de Judas, los latigazos, la crucifixión y su propia muerte y resurrección.

Un ‘déjà vu’ motivado por la ruptura en la línea lógica de sucesión del papel principal a causa de la pandemia y que, según aclara Arozamena, cobrará sentido en la próxima edición, ya que lo habitual es que represente a Jesús quien ahora hace de Juan.

Alejandro Izurieta representa a Cristo desde 2019.

No obstante, el hecho que de forma excepcional se transgreda esta norma no escrita también repercute en los sentimientos positivos para los actores, como el valor de la experiencia.

Una apreciación que suscribe al propio Alejandro que, a sus 25 años, revive esta nueva oportunidad con madurez para disfrutar del momento, pero sin dejar de pulir aquellos aspectos intrínsecos de su papel

Reconoce que hace cuatro años era «más niño» y, tal vez, le faltó un poco más de «tranquilidad» para desenvolverse a la perfección en ciertas escenas en las que se mostró un poco condicionado por los nervios.

Una pasión familiar

Emprendedor en el ámbito del ocio y tiempo libre, Alejandro aguarda ansioso el momento para coger de su relicario los objetos que ya portó en la Pasión Viviente de 2019, como las sandalias que relucen en días señalados y que se han convertido en un exclusivo «amuleto “.

También volverá a reencontrarse en los momentos duros y emotivos de la pasión con la Virgen María, su madre en la vida real, con la que guarda una conexión “mágica”.

No en vano, sus abuelos formaron parte del grupo de personas que hace casi 40 años decidieron representar la vida de Jesús con personajes reales y que cada edición seduce a miles de curiosos en Castro Urdiales.

Desde entonces, la asociación Cultural Pasión Viviente se ha constituido en una «gran familia», que se encarga de organizar este espectáculo sin ánimo de lucro, sumado a otros eventos como el Belén Viviente en Navidad.

Por Miguel Ramos

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